lunes, 17 de mayo de 2010

La fila y el cuidado de puestos



¿Me puede cuidar el puesto, por favor?
Sí, claro -porque no puedo responderte que no-.
¿Qué hacés si te digo que no?
Es sólo una forma de hacerte de un testigo para que el que no vio
que te fuiste no te diga nada cuando regreses.
Para otras cosas ni me hablás, pero acá, en que es necesario mi ojo atestiguante de tu ausencia, sí te sirvo. Te sirvo mientras el colectivo no llega porque después la movilidad del transporte se lleva todo sentido de utilidad.
Y volvés de adonde habías ido y me decís: -gracias. Y yo te digo: no, de nada.
Sin embargo, me molesta la irreverencia de tu acto. La necesidad de cazarme sólo para ser tu prueba.

No hay comentarios:

Publicar un comentario