Como una mancha de lapicera a la cual le cae
alcohol.
Como unas flores sobre la mesa que se empiezan
a llenar de mosquitos.
Como una zanahoria abandonada en la heladera
-arrugada y con blancos pelos-.
Como una pared sin empastar con los clavos a la
vista.
Como una cama sin hacer llena de ropa a los
pies.
Como un suicida buscando encontrarle un sentido a la
vida
deliberando sobre el ser o no ser
decidiendo si terminar o no terminar la estadía tortuosa
en esta casa embrujada.



