domingo, 28 de octubre de 2012

La decisión


Como una mancha de lapicera a la cual le cae
alcohol.
Como unas flores sobre la mesa que se empiezan
a llenar de mosquitos.
Como una zanahoria abandonada en la heladera
-arrugada y con blancos pelos-.
Como una pared sin empastar con los clavos a la
vista.
Como una cama sin hacer llena de ropa a los
pies.
Como un suicida buscando encontrarle un sentido a la
vida
deliberando sobre el ser o no ser
decidiendo si terminar o no terminar la estadía tortuosa
en esta casa embrujada. 


sábado, 4 de agosto de 2012

Vos el detergente y yo la Revolución Social


Ahora, este mes,
vas a la carga de nuevo
-estás cansada del mundo
que te rodea-
Y fregar las ollas se vuelve una rutina.
Comentás, mientras sacás grasa,
que te gustaría matar a unos cuantos.
Yo te digo que no es suficiente.
Vos me decís:
               "Traeme el detergente cuando subas".





miércoles, 4 de julio de 2012

Al invierno



Mis zapatillas outdoor me han salvado de hartas.
Las principales: de patas mojás y de resfríos.

¿Y qué salva a los pobres del invierno?

Invierno te hablo a vos:

                                     ME CAÉS MAL

                                                                evidenciás la desigualdad social y la recrudecés más.

Los gusanitos y la melipillana


Eran como gusanitos de agua que se deslizaban sobre el vidrio delantero de la micro melipillana.

 (Para mí que el agua quería invadir la locomoción rural por mala)

Era la venganza de la lluvia contra la suciedad del vidrio delantero.
Eran las gotitas resistiéndose a desaparecer ante la mecanicidad del flaco Parabrisas.

Primero, los gusanitos caían.
Luego, se deslizaban en distintas direcciones, según el viento de la autopista decidiera llevarlos.

El chófer daba la orden y los flacos, obedientes, cumplían.
Era una batalla dura y fría.
Sin embargo, si el ganador de la contienda se decidiera en cuanto a criterios de belleza se podría decir que
los gusanitos le daban mil patadas en la raja a la melipillana.