
No te llamabas Nicolás, pero el Nikolo lo comí esperando la micro, y debo decir que me quedaron los pies sucios con las chalitas que te gustaron.
El revoltijo estomacal, los cariños en las caras, el sombrero intercambiado, mis lentes grandes, tu caballerosidad y yo que soy una caballera indomable -todo junto era una mezcla infinita-
Sí me acuerdo de todo porque la sobriedad sobrepasa a los borrachos. Podría hacer mi monólogo del dormitar sobre el pasto húmedo, del enamoramiento de un perro, de los camiones transitando, y de los sonidos vocales que me gusta hacer.
También podría hablar de la Estrella de David, y proponer hasta una teoría acerca de ella. O referirme a David Bowie y su tema con Queen.
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